5/9/18

5 de septiembre


“Miento de vez en cuando, supongo. A veces digo la verdad y no me creen, así que prefiero mentir”

Francois Truffaut



Un golpe de mar
en el corazón
de la roca
es nada.
Agua estrellada.
Nada es
en la roca.
No entran
los pájaros,
la luz.
Porosa
en otra lengua
me dice nada.
Es porosa
y el agua
se estrella
para deshacer
el mundo.



(Golpes)


















Ese trozo
de algo
es.
Sé quitar
el sol de las cosas.
Queda el negro
del sueño.
Ellos están locos de almas.
No queman.
Hacer reír
a la muerte
con una ola
más fría
que las otras.
La luz nueva
es tan vieja
que los ojos
se abren
a los ayeres.
Bajo el hielo el sol
del mañana.
No puedo
elevarme
tanto como para
desmenuzarlo.



(Invierno)





























Palabras que cavan en la vida, transparentes. Estas manos de aire nunca han trabajado. El melgarejo es ruin, es la paciencia, en él respiras hondo hasta llevar la luz a los huesos.



(Hondo)






























Me ha despertado el estallido de una piedra en el valle, ayer una rama, hace unos días un alud. Mi grito vacío viene del mañana. Van a salir las hojas en los huesos del ángel del fin del mundo. Cualquier secreto es un poema breve, recién salido al mundo, un hijo amarillo. Después regresa el secreto muerto a la luz ya sin palabras, al adentro, a lo indecible de lo que se alimenta. Hace lumbre sobre el espejo. Luego lima el hierro y carcome los huesos azules del ángel.

Un poema se guarda. Se lo escribo a Dios.



(A.)
























Hago rayas en el cristal. Grajas o grajillas.
No sé distinguir unas de otras. El alma, la camisa.
Trenzado de cuatro líneas, no de tres, extrañas cuerdas con alma de…
Que cargan el…



(Cuerdas)

2/9/18

2 de septiembre


Tras ellos otros, después son los mismos, alguno se sale y se va solo. Otra quema su ropa, tu abrazas el hueso del mar. Otros se dan la vuelta y se comen las raspas de él. Huye. Todos saben nadar, uno no, ese salvará a todos, ya no sabrán quien les llama, oyen la flor. Todos no caben, se salen los que no saben volar.



(Todos)














Noche vacía. Grítame llena de nada. El negro es más oscuro allí. Las palabras son clavos en las sienes. Llama a tu madre desde el teléfono cortado. Está muerta. Ya no habla, no oye ni ve. Está viva. Es el cero del sol, el uno de la sombra. Te va a llamar.



(Agosto)



















Hablo con él a oscuras. No me ve. Sonido de chopos. Habla de mi. Nos-otros

otros-ellos, de lado al fondo.



(Ellos)


 






Fuente seca, desbrozada, limpia de fusca. De noche la montaña es un vacío negro. Una bolsa de huesos de sol se lleva el desolado. Una mujer afeitada va a entrar en la luz. No se la ve, habla cerca de ti, oyes en su sueño el mar.

(Ella)









Nosotros somos ellos, lo dicen E.L.L.O.S. hasta que la boca de uno se quema. Se va tan lejos a hablar con la nada. No queremos ser vosotros, ellos son árboles [lo son] Tienen números. Sólo hay ellos, esos vacíos que hablan, óyelos en las raíces y ellos crecen en el desnudo. Las sombras miden el olvido. Esas palabras en la jaula, esas sombras, todos hieren a alguien, le dicen el nombre, se lo dicen a la nada y hablan de ti.
Otro encierra un pájaro en una habitación. Las luces muertas brillan.

Las venas de las manos son el sarmiento del amanecer.

(אותם)


















18/8/18

18 de agosto




Me he dicho no, siempre no, ese no agujerea la luz con más luz. Desde la muerte se ve la noche, el ciprés, los pájaros,
el sol, lo que esconde. Un nido se hace a ciegas. 
Dentro del negro el azul. Resplandor que nos ayuda a ver una luz dentro de otra luz. Deshaz el sol en el yo. 
Deshaz el yo -eso quería- ver los huesos del tú, extraños y más duros. Quiebra la gran rama, no dará frutos tan lejos. 
Para que no se doble el infinito quiebra esa rama, que siga alargándose otra cosa.





Toda la luz para ella.




(Rama)






Mezclo sus nombres, miles de nombres he mezclado. El mío debe estar en alguna boca mientras habla a oscuras, en una ducha de fuego, en el mar de la luz, en la playa de los muertos. A ti te mandamos por un pedregal, ese nos son piedras, y el ellos un vosotros en mis reversos. En los ojos cerrados un muelle de hueso que se rompe. Pisan el sol al alejarse, sus rostros nieve negra, lentamente cursan la desaparición. Cuando entren en la invisibilidad y las piedras del pedregal estén sobre ellos me verán allí, lejos de ellos.



(Reversos)
















En una Francia cave otra f., van una tras otra en un tren de desperdicios los soles. Caben todas las Francías en otras f. rotas, dobladas, como los chopos en el canal de Charente y las desagradables imágenes de irse al aire.



(Homenaje a Francia)














CRECE árbol, date prisa, se rápido. Por mucho que te hable, te enderece, escuche o entres en mí para romperme. Entra por arriba, crece, sé más rápido que yo y acállame. Dame quietud en el centro para cambiar la llave de los reflejos.
Ahí el hueso de un relámpago.

(4 de agosto)




















9/8/18

9 de agosto de 2018


EL sol es un pan. La luz se queda dentro de las cosas, su rosa negra en la boca. Este es el mar, nunca duerme. La noche mata. Un ángel me saca las venas y hace una red.
Ellos saben nadar, sólo uno no tiene huesos, no sabe que no los tiene. Todo le cave. Me gusta verlo caer. Salen pequeños soles del muerto. Ella no me deja verlo.



(…)





HICE líneas en el mar para no olvidar que lo vi. Cupo toda la oscuridad en el sol. Las líneas se olvidan, son una respiración de luz. Trázalas ahora, es sábado, el mar se abre de ti a nadie.

(El mar)





EL monte es oscuro, no hay nombres, unas palabras apretadas al infinito, la ostra del cielo se cierra. No dibujes lo imposible, duerme con el cielo dentro. La noche de verano recuerdo lo que no viví y me olvido de mi. En el centro de la oscuridad me pincha el ojo la estrella que te da la vida. Crece el sol, no le grites, no hables de él. Nadie está en todos, todos se mueren y quieren dormir dentro del sol. Todos caben, pero como llevarles tan lejos, tienen miedo. Ya ha dado la vuelta una sombra. Tus flores mueren cerca del mar. Escribes tu nombre al final. Los cactus salen de las piedras. El planta los álamos de noche, va con varas negras, y clava una larga línea a la orilla del…

(9 de agosto de 2018)

29/7/18

SIN TÍTULO


NO luches con el mar, hazte el muerto, si penetra el frío en tu cuerpo, la mandíbula de hielo azul, deja que te coma el sol, no nades, no luches, hazte el muerto, no le digas al mar quien eres, no luches contra lo que no te ve ni te oye.



22 de julio










ME abrazo
al espacio
y mis sienes se llenan
de raíces.
La luz nueva
es tan vieja
que los ojos
se abren
a los
ayeres.
En la cabeza
un río seco
con espinas de peces,
raspas de un cielo muerto.

Estas
palabras
van haciendo
una concha negra.



En J.

1/7/18

CARTAS DE GUINCHO, julio 2018


Un golpe de mar deja el arco del delfín en el aire, su esqueleto es una escalera para tu sombra en el mes del cisne de luz, -lo desmiembra el golpe hasta sacar todo el azul de los ojos- Tu poema es la línea del horizonte, lo leo para desaparecer en el. Bajo la tierra alfombrada de hojas cubierta de nieve vi al pájaro del abismo, y allí abajo el cielo. 



(Descensos)















No gastes más palabras contra el mar que no ves. No me digas quien soy, no lo entenderé. Esta luz me ha disuelto como al sueño de un niño. El ojo amanece con hifas. No puedo verte en ese sol rodando de un lugar a otro. Todos los niños muertos duermen. Enlata mi tristeza, que no salga de la lata el amor oscuro. El piano de Brač tiene sólo teclas negras y cuerdas azules.



(Descensos I)









Las flechas no me rozan –sé que no estoy muerto porque estoy muerto [no lo sé]- el agua está fría, hay una gran bóveda que apuntalas con el hueso del sol.



(Flechas)















Era el décimo sexto año aquí, el cielo deshecho, la tromba de agua –regalo de K. L.- y un cuadro tapado con una tela negra apoyado en el muro, un túnel cuyo destino es el mar. Se le oye respirar, no hace más que llamarte, golpear las rocas, y vas. Entro en el mar no para bañarme; como el árbol cae de este lado, lo levantan y vuelve a caer de este lado, me sacan del mar y entro. Volví de la muerte con flores para nadie, frescas, recién cortadas, eternas, el sol era más pequeño, los pájaros muy grandes, cabía en ellos.



(Côte)













Lluvia negra sobre el trigo o flechas de luz clavadas en la tierra. Los arqueros del futuro bocabajo en el aire disparan miedo. Cierra los ojos, llora la forma y expulsa la arenisca por el lacrimal. Desmonta los huesos del día, la montaña del Prater. Dibuja el sol con un círculo negro, con una mancha amarilla, o un grito azul.



(Descensos II)














Son los cerros de siempre, con los árboles de siempre después de cincuenta años. El momento en el que van a salir las hojas. Las yemas. Nadie debería seguirme, y nadie mirar el ojo del mundo. Nunca duerme el ángel de las ciudades. Su trabajo es no dormir y si no duermes mueres. Una almendra. Hoy ha muerto un amigo por no dormir.



(en T.)













“No hay nada como una buena pintura acerca de la nada”

Mark Rothko



Es poca gente para la playa. Alguno será salvado por ti, otro por mí. Ese no querrá ser salvado, nada bien en el cielo, le toca a él sacarlo de los pelos, se adentra en otro ojo  y sale por otra boca. El mar está lleno de fantasmas. La respiración del ángel rompe sus huesos azules. Adelgazar para la muerte, comer el sol de la noche, oblea del lago. Tu ángel te mira de lado, visión. La estrella de la muerte brilla más que Delphini, es azul como la semilla del sol. Veo sólo mi oscuridad, y ahí dentro la flor azul del mar. Ligero y silencioso el barco de nieve va de los huesos al sol.



Me como la luz, raspas azules.



(Eta Carinae)
















Leí su poema vigesimocuarto a las aguas insalubres en honor a la podrida ciudad del Noroeste. Sed mulier cupido quod dicit amanti, / in vento et rápida scribere oportet aqua. Él, que no amaba a nadie y comía palabras alemanas, Kompass de la muerte. El canal de la vida seco y los álamos verdes con una llama en la punta de noche. Eso veo desde aquí. “Y ahora danos una muerte honorable, vieja madre prostituida, musa” [j.a.v.]



(Musa)











Pájaros que se caen.
No los cojas,
huele a pez muerto el cielo.
Es comer espigas,
leer a W.P.
y sus oraciones al sol.

Dan miedo.


Está oscuro.


(A ti)










Le poème



[Lo que no puedo ver de mí mismo, puede que lo vea el Otro]

[Derrida]



Deberías superarle, pasar por encima de él, estar atento a lo último que escriba para no caer en su trampa mortal; a sus palabras le crecen ramas con un fruto amargo llamado drupa azul. Así se llama el hombre que hace los puentecitos de piedra; sus poemas son esos puentecitos, los tuyos satélites de plata orbitando en el ser. Podé las ramas de sus últimas palabras para que leas las despedidas. Escribió tantas, las leyó en domingo en un parque ante un público escogido por el mater lungo; la memoria de hueso, estaba todo escondido en la maleza, era leer la maleza de una tierra demasiado áspera, solar, en el que cada poema era una umbría. En la nave industrial expuso los soles. Oscuridad en la laminar esperanza de no ver. Era una caja negra para gritar, escavaba en la luz, en las sucesivas capas de luz y no siempre encontraba al sol o al mater lungo. Escavaba hacia arriba, alrededor de ella, y no siempre encontraba oscuridad como la de la muerte. Un hombre preguntaba los nombres, tu nombre pasaba al siguiente, y el de este al otro.

(Le poème)










El ocaso es una inmensa flor oscura. Uno tras otro los soles de este año de abundancia. En el resonar de esta grava de clastos oigo el poemilla de A. Waley.  Otro intento inútil por describir la tormenta.

(Tormenta)









Esta palabra es una grieta entre el ser y la luz. Rezuma por ella  bilis azul. Tu que leíste Zikade,  en su desnudez  ves una luminosa watasenia; separó mucho las palabras de la muerte. El espacio que deja entre el vertedero inglés y la rosa de aluminio del quirófano se llena con las cigarras de la muerte. El que canta al amanecer ya ha muerto.


(קראק)




Inflaba los globos de la muerte con su aire negro, pinchar eso no era… e iban perdiendo el amor, el aire azul de lo que se invierte, se iban  hacia el sol como los muertos, o hacia un agujero en el cielo. Los Fuβfelsseln con menos potencia que el negro de donde sale un canto solar serró la noche en dos. El amanecer me borra. Una culebra rota no avanza. La palabra también se rompe como la culebra, pour l´iniquité, y repta hacia ti, y mira la montaña desde abajo y ese ojo azul en el cielo que me mira, l´iniquité. Piso el cangrejo y cruje el sol dentro. La semilla cae en el mar que lo olvida todo. Se lucha con ángeles que no se ven y no hablan. Pon la cámara fija en las flores que se pudren, al poème en la bondad. Los pájaros al mediodía son manchas azules en la tierra. Nadas a crol contra el tiempo. Nadar es volar. La tierra negra liberada, los caminos de Erlenholz liberados, el lugar del juez liberado, las playas de las grajillas liberadas. Un pájaro negro estalla o en mis ojos se pudre. La muerte bota como un sol. Es el ozono negro de la niñez en los álamos de cristal que se rompen. Limpio mi columna, los huesos, cada vértebra. Tengo la fuerza de la flor que rompe la tierra. Aquella es la estrella de la muerte. Estalla en el aire el ángel al final de su vida. Amaremos a otras personas. El ojo puro se seca.



(Globos)









Ese ojo lejano es mío. Escribo hacia ti ¿y que? Tacho las palabras que viven. El horizonte de nieve es una línea negra. La muerte una línea en tus ojos. El poema mana de esto. Toro azul de la muerte. Alud negro que absorbe el silencio del mundo. Lo que recojo en las playas es para tirarlo. Limpias de sueños y miedos. Cuando encuentro lo mío lo miro como si no fuera mío. Compostaje, paja rezumando; entre los yerros retorcidos florecen pensamientos negros. Lo más frío es tu médula. Bajo la curva del perdón te has erguido. En la bruma la hostia, hierba por la que va a pasar un rebaño. De las imágenes muertas no podemos borrar el sol. Si al menos en la oxidación de la fruta pelada viviera el tempus. La piscina se llena de nuevo con la luz que lo borra todo, marcas de agua.

(Marcas de agua)











Todos se acuestan juntos, sueñan juntos, hablan a la vez, pero no dicen exactamente lo mismo; finalmente le poème se pudre. El cuadro tiene un pez, un espejo, un ojo que me mira. Los trazos de la maldad han tapado la luz azul de la muerte con betún. Todos los niños muertos duermen. ¿Seré yo el que se come el sol de la muerte? Roncar para vivir. Despiértalos con olas, Lo oreas con el poema. Le di la primera palabra –romo- es Scharf, se la arranco a la muerte y la redondeo. Nunca se ven en el p. los fórceps, ni en los nervios de los dedos las raíces del alma; esta luz me da miedo, en el fondo de la sima el esqueleto de un delfín. La basura allí arrojada [poème] Entre la piedad y la vergüenza las grandes figuras aéreas, tu sombra azul.



(…)















En el venero del sol escucho el hueso azul del amanecer. [àrwòn-métiym] huesecillos de pájaro. El abismo me ha perforado el ojo. Un ojo azul muy grande tras el sol. Estás muerto, las vértebras son infinitas. Sonne über den Hügel. Soy el último en pasar, j´aime la natación, camino por el agua.



(Sonne)

16/6/18

III LUMINARIAS (2016...

128

Me agrada verte una o dos veces al año -igual que a la muerte- de vez en cuando hay que verla, saber donde está y con quien está jugando: pero luego la imagen, tu imagen queda mucho tiempo expuesta en mi; en cualquier cosa o lugar te veo, hasta que un día desaparece. Entonces tengo que ir a verte al lugar donde estás, en el momento que eres, y necesito tocarte como un ciego toca las cosas y el mundo.


129

Escribo contra las pulsiones y por culpa de las pulsiones. Una desnudez que alcanza a ver lo huesos. Ahí casi todos somos iguales. Nos sostenían, y sin nosotros se caen. Los puedes comprar y armarte de nuevo, y comprarte un ángel de la guarda. Sólo le pediré hojas negras donde escribir a oscuras. Puro tacto.


130

El camino de piedra daña los pies, duro, pensado para los penitentes del aire, no lleva a lugar alguno y nada llega de el. Un camino para sentir todo tu peso en el mundo.